enero 20, 2009

Shall we dance

De repente nos imaginé a vos y a mí, bien vestidos. Vos con los labios rojo sangre, tus ojos delineados como siempre y el corset que te apreta bien esas tetas. Yo de etiqueta, engominado. Los dos un cliché, perdiendo ese humor que nos caracterizaba. Y en esta escena estamos envueltos en una guerra de pies, de miradas; con firmeza en las manos te obligo a seguir mi paso mientras vos revoleás los piés en señal de reprobación. Pero cedés.

Y ahora que estoy frente a tí
parecemos, ya ves
dos extraños.
Leccion que por fin aprendí,
como cambian las cosas los años


Mientras te hago surcos en los muslos con mis dedos, te acerco a mi cuerpo queriéndote alejar de mí, de mis pensamientos. Deseo tu boca, esos labios, a la vez que luchamos con nuestros pies. Y cuando esta pieza se acaba, abrazados, encadenados, me dispongo a despedirme de nuestro baile tratando de no mirar atrás.


1 comentario:

Mauryen dijo...

siempre tan fascinante, tin