septiembre 23, 2014

unpezdospeces

Fui a ver nuovo cinema paradiso.
Quería decirte algo...

GRACIAS.

septiembre 05, 2014

Gracias por venir

El otro día soñé que te habías muerto. No fue terrible, porque ese mismo día escuché a Lilian decir que movías las manos. Me alegré por tu progreso. Me dio esperanza.

Ayer te moriste, Gus. 
Qué increíble todo.

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Te recuerdo siempre y te llevo conmigo desde que soy muy chico. Me conectaste con amigos de siempre y me permitiste hacer otros nuevos (de los buenos). Me abriste el mundo y me abriste al mundo. También me confirmaste lo que yo ya sentía de la tracción a sangre, y me terminaste de explicar por qué soy un Mago. Fuiste mi primer compilado, mi primer contacto con una sinfónica, mi primer porro, mi primer sexo, mi primer sueño cumplido cuando decidieron volver.


Pero un día me peleé con vos. Me peleé con lo que significabas vos para mi. Me peleé con lo que me habías enseñado. Me enojé como quien se enoja con su Dios, como quien pierde la Fe cuando llega a cierto lugar de la vida y se encuentra con nada de lo que le habían prometido. Me enojé porque con ella al final del arcoiris no había ningún tesoro. Había muerte.

Una muerte metafórica y una muerte física.

Pero después entendí un poco más. El recuerdo se hizo grande y las naranjas que coma nunca nunca NUNCA van a ser las mismas. La historia vivida cobró sentido. Volví a entender. No es lo que te pasa en la vida sino lo que hacés con lo que te pasa en la vida. El premio no es lo que quiero sino lo que sea que esté preparado para mi. 

El premio fue volver a creer. 
El premio fue volver a hacer la fuerza.
El premio fue volver a aprenderlo y poder compartírselo a Darío en la foto del trío que le firmé "Zona de Promesas".
El premio fue volver a saber y nunca más dudar que

tarda en llegar
y al final
al final
hay recompensa.
Gracias, Gustavo.
Gracias por venir.

junio 23, 2014

Sacarse cosas

Van der Rohe, una historia de mis últimos 7 años.

El puntapié inicial lo dio R cuando me preguntó "¿qué sos si te empezás a sacar cosas?".

Un día entendí qué significaba coleccionar y dejé de coleccionar. La nueva liviandad fue una limpieza, en el sentido de estar limpio al secarte después de la ducha. También entendí en más detalle qué significa realmente el espacio. Hice lugar a cosas nuevas, a cosas más dinámicas pero eligiendo hacerlas permanentes. Mentira, estas nuevas cosas no son dinámicas, soy yo el dinámico en el espacio, y las llevo conmigo a través de el tiempo.

Muchos muchos prejuicios los perdí antes de los 20, y muchos muchos MUCHOS otros los fui perdiendo después. Estaba cargado. Fue una de las más grandes sensaciones liberadoras que me tocó sentir, y la experimento en cada conversación/vivencia.
Agradezco.

Cuando me saqué las ropas fui todavía más liviano. Eso fue increíble, porque después de eso no pressures at all.

El dinero es un poco más difícil "sacárselo de encima" (nos enseñaron a pensar económicamente). Solo voy a decir que "me saqué ciertos dineros".

Después me fui sacando las palabras. En un momento leí y charlé mucho. También escribí otro tanto. Aprendí palabras y distinguí significados pensando que así iba a poder expresar lo que realmente quiero decir. Pero un día *comprendí*, y también me fui limpiando. Me di cuenta de la distancia que nos generaba a vos y a mi esta lengua. 
Empecé a hablar más con el otro idioma, el del abrazo, el de prestar el oído, el de la química en el aroma, el del silencio, el de la mirada. Y ese idioma es más permanente, porque si sos *sordo* las palabras no las escuchás, pero nunca vas a poder olvidarte de mi sonrisa y el lugar que te hice, de mi falta de prejuicio al escucharte, del regalo que te di y no me costó dinero. No estaré en tu espacio, pero estoy en tu tiempo.

Igual ya está, no quiero más palabras si te confunden et nous perdons dans la traduction. Tampoco si eso significa que no podés entender cuánto te quiero.

Hoy por hoy, Daniel Molina y hablar es prestarse al malentendido.

mayo 06, 2014

"Estás sólido"

Estamos con José levantando bolsas de arena. No es la primera vez que somos equipo, pero la verdad es que desde la última vez que fue mi capitán pasaron ya como 8 años; es decir, algunas cosas me las olvidé. Pero estar en este equipo me cabe, digo, siempre admiré cosas de él que me parecen puntos altos (su solidez que siempre percibí cuando era mi capitán), y también es verdad que no conozco muchas de sus motivaciones o cómo es que construye eso que me gustaría incorporar. No lo conozco tanto. 

Miro una bolsa, la agarro, la levanto, me la cargo, doy un giro y me la llevo. Una tras otra las cargo con ganas y fuerza y ánimo. Después de un rato empiezo a cansarme en el cuerpo pero no en la cabeza. Las llevo y las traigo, voy y vengo, y si estoy cansado todavía no se nota. Soy un relojito.

No sé por qué no me canso pero es raro, por lo general a esta altura debería estar cansado. También sé que mientras levanto bolsas José está esperándome haciendo su propio esfuerzo, y quizás esa sea mi motivación (me iba a dar cuenta después): que él no espere tanto entre que me voy y vuelvo.

En una de esas idas y venidas y cuando estamos por terminar, José me dice algo pero estoy agitado y lo escucho a medias así que le pido que lo repita. "Estás sólido", dice otra vez.

Me descoloca. 

Las palabras sorprenden porque en ese momento en particular lo que menos venía escuchando eran ese tipo de reconocimientos. Pero... en cierta forma está bien, era esperable. Digo, después de todo yo venía construyendo esa solidez.

Mi reacción es la misma de siempre, poner cara de nada, porque realmente no sé ahora y no supe nunca cómo responder a un reconocimiento/cumplido/felicitación. Y cuando escribo siempre, es porque SIEMPRE me pasó eso, toda mi vida, todos los años, todas las situaciones, hasta incluso recién -oh casualidad- que tuve que responder un cumplido por chat.

diciembre 05, 2013

Me gustaste un chingo

Voy a escribir algo como lo que sigue porque siento que hace mucho no abro esta puerta que en un momento supo ser muy mía.

Me gustaste un chingo, Ida. Fue desde el primer momento en que te vi, que entraste por la puerta y saludaste a Rod. Que quién sos y de dónde sos y que cuántos años tenés. Está bárbara, creo que dije después. Pero cuando digo que este tipo de puerta supo ser muy mía es porque apenas te vi y entraste y me gustaste también vinieron mis clásicas dudas, ¿y si no me das bola?, ¿y si otro llega antes que yo?, ¿y si te das cuenta de que no soy un capo?, ¿y si se me pasan los días y a mi se me ocurre ser lento? Esto fue al principio porque después me puse en plan (no sé cómo pero me puse en plan). Después de la cena en que oficialmente me enamoraste por mostrar lo satisfecha que te hacía sentir compartir la comida y el cariño Nagual, te regalé Onda Vaga y me permití dejarme llevar por las rolas y tu energía al saber que estabas disfrutando el momento y que no valía la pena interrumpirlo buscándote. Esta noche es hora de entregar muchos besos y darnos cuenta que a veces nos cuesta y tengo la imagen de tu vestido azul iluminado con velas para siempre grabada en mi cabeza. Fue ESE el momento en que también me gustaste un chingo.

octubre 16, 2013

Bríxtole


Lo que contiene esta foto se remonta a aprox. 22 años, empieza a revalidarse hace unos 2 para la fecha de mi cumpleaños, teniendo uno de sus puntos altos el año pasado y una confirmación en el día de ayer cuando él festeja su natalicio.

El punto alto del que hablo viene unos días después de que Maru me corta. Yo todavía estoy interiormente aturdido por la situación y por los otros desórdenes a mi alrededor cuando él out of the blue me manda un mensaje. Cito: